18/1/08

GRATITUD

Mi primer poema
fue en la neblina.

Mi presente canto

es a plena luz.

Recorrí la senda
solitaria y triste
hasta hallar el sitio
de ternura azul.

Celeste armonía.
Perfecta presencia.
Él borra las huellas.
Yo digo… ¡Jesús!

La imagen pertenece a Encounter Jesus

6/1/08

SIMULTÁNEO

Realiza tareas
En caldo de choclos, cebollas y papas
Se gana confianzas
Se perfuma el pelo
Soporta patrones
Aroma la casa
Se guarda palabras.

En el lavadero separa colores
Libera tensiones
de camisas blancas
al sonar la campana.


Ajos, perejil y albahaca,
A ella le gustan

mientras canta,
los bollos de Corinto,
pica sobre la vieja tabla.
cubiertos de pasas.

Controla la hora.
Pasa por el super.
Sala la ensalada.
Pedalea y canta.

Se alisa el cabello.
Se alisa el cabello.
Se cambia la falda...
Arriba a la casa...

La mira en silencio.
Lo mira encantada.

Y en un largo beso
se abrazan sus almas.

2/11/07

LAS DOS CARAS

La soledad tiene espejos y pasillos.
Balcones abiertos a la noche.
Sonido de una taza que se posa
en su plato y aturde... ¡estalla!
La soledad tiene multitudes
que se apresuran y pasan.
Espaldas en el metro.
Rostros sin miradas
y un pozo en el pecho
que entrecierra los ojos
y duele en la garganta.

La soledad tiene fulgores
y cantos para estrenar mañanas.
Lagos interiores.
Extensiones de pampas.
Sobrevuelos de asombros.
Éxtasis de cumbres
y profundidades en calma.
La soledad tiene tiempo
para encontrarse con Dios...
¡y quedarse de charla!

17/10/07

AGUA VIVA

Tráeme un poco de agua,
limpia, de manantial.

Agua que venga de adentro,
de la profundidad mineral.

Agua con ansias de espacio
y deseos de cantar.

Agua que corra regando
y le ponga flores a la soledad.

Tráeme un poco de agua
con frescura matinal.

Agua que al llegar la noche
arrulle con murmullos de mar.

4/10/07

RETAZOS

Un pañito de algodón que fue floreado.
El raído terciopelo azul
que vistió a su muñeca.
Aquel corte verde musgo,
que se fue destiñendo
a fuerza de estar guardado.
Algún pañuelo de seda...
Dos chales de gasa
que ya no pueden ser usados.

La voz de aquella amiga de la infancia.
La noche que me dejaron...
Un soleado día de playa.
La fiesta de casamiento.
El reloj, sus campanadas.

Rostros que entran y salen.
Voces que se pasean
a su gusto por la trama.
Momentos que se entremezclan,
se trenzan y me enlazan.

La mariposa en el sobre.
Tus besos sobre mi cara.
Unas manos que me peinan.
¡La risa de tío Pibe!...
La vieja foto en la plaza.

...y así se arma la manta.
Retazos que a veces lloran
y otras ríen o cantan.
Retazos que me acurrucan
y que me cubren,
como un ponchito, la espalda.

25/9/07

Al regresar a casa me estaban esperando mi esposo y el Pastor Ricardo Liernur para darme la noticia.
Don Ricardo se adelanto y con voz grave y conmovida dijo:

-Hermana... La mamita ya descansa en el Señor.

-No te preocupes por nada – dijo mi esposo – Ya está todo arreglado...

Después, el dolor, las caricias de los amigos, las lágrimas, las palabras de ánimo.

Mi eterna gratitud a mi esposo; también para Alexis Coald, mi amigo poeta, con sus mails y presentaciones en power point; y a tantos otros amigos que, en aquellos días, estuvieron tan cerca, a mi lado.

Anduve como muda un tiempo, apenas atiné a escribir:

¿Qué quieres que cante?
Yo hoy sólo quiero
la manteca derretida,

sobre las tostadas calientes,

que me servía mi madre.

Pero ella amaba la vida. Las flores. Los días de sol.
Y fue ella la que me enseñó desde niña a amar la poesía y a confiar en Dios.

Hoy hago mías las palabras de Marta, la hermana de Lázaro (S. Juan 11:23-27):

“Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero... Si, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.”

Por eso, gracias Señor por la madre que tuve el privilegio de disfrutar. Gracias por tu infinito amor y por las promesas de tu Santa Palabra, que me permiten seguir viviendo con alegría y esperanza.
Para Virginia, mi mami, todo mi amor y mi homenaje.

14/9/07

LA BELLA DURMIENTE

Como capullo nuevo
estrenó una ilusión.
Floreció en esperanza.

Había dormido tanto, tanto
que se le hicieron cuento
los años de pausa.
Pero abrió los ojos
(nunca supo bien
de dónde vino el beso)
y de asombro en asombro
retomó el camino,
estrenó canción...
¡Rió con ganas!

Reunió a las sombras,
“Esta es la despedida”, les dijo.
Sin una lágrima
las abandonó a la noche
y se fue hacia el alba.